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¿Recuerdas… ‘Sexo en Nueva York’?

enero 12, 2011

Es muy difícil olvidar a Carrie y a sus compañeras, pero no sólo por el carisma de las cuatro amigas más fieles de Manhattan, sino porque Sarah Jessica Parker se ha encargado de realizar dos largometrajes sobre las peripecias de las protagonistas a lo largo de los últimos seis años, desde que se acabara la serie allá por el año 2004.

Durante seis temporadas Carrie Bradshaw sacó a pasear sin ningún pudor su orgullo, su ego y su narcisismo por las calles de Nueva York. La que en un principio era la transgresora, simpática y parlanchina protagonista de ‘Sexo en nueva York‘, con el tiempo se fue convirtiendo en la agotadora, petarda y prepotente Carrie Bradshaw. En las primeras temporadas sus problemas y sus narraciones eran lo principal de cada episodio, pero a partir de la cuarta temporada (más o menos), Carrie ocupaba más de medio capítulo con sus problemas y sus conclusiones o teorías a cerca del amor y de los hombres; aunque sus amigas tuvieran una historia más interesante que contar ella siempre acaparaba gran parte de cada episodio.

Respecto al corazón de la protagonista, Carrie ha pasado por varios hombres, pero la mayoría de ellos han sido importantes en su vida, por lo que podríamos decir que la escritora siempre ha mantenido la ilusión por el amor, y su objetivo era conseguir la estabilidad con una persona del sexo opuesto. Es difícil que en una serie de seis temporadas la protagonista cierre su círculo amoroso con la misma persona con la que lo abrió, pero en este caso Carrie cae rendida al (supuesto) encanto de Mr. Big. Personalmente, el personaje interpretado por Chris Noth no me atrae en absoluto y me parece un empalagoso, demasiado incluso para la propia Carrie.

Aidan (John Corbett) o Berger (Ron Livingston) me parecieron mejores opciones para la periodista neoyorquina, no sólo por el hecho de ser más jóvenes (que también), sino porque eran mucho más sencillos, humildes y cariñosos, puesto que Big demostró en más de una ocasión no estar realmente enamorado de la protagonista, pese a que en el final cambiara de opinión. Otro amor importante de Carrie fue el ruso, un hombre que todavía me gustaba menos que el personaje de Noth.

Dejando a un lado la lista de amores y desamores de Bradshaw, pasamos a Samantha, de la que sería imposible enumerar todas sus aventuras; pero si nos centramos en sus conquistas amorosas la lista mengua considerablemente. Kim Katrall es la que mejor consigue meterse en la piel de su personaje, o al menos es la que más graciosa me resulta de las cuatro. Sus continuas salidas de tono y su aportación imprescindible en cada una de las conversaciones que mantienen las amigas en cualquiera de las cafeterías o restaurantes que frecuentan son parte de la esencia de la serie.

El clímax de Samantha llega en la última temporada, cuando por fin logra sentar cabeza (o eso parece) con un actor y modelo que está loco por ella, a pesar de ser mucho más joven que la publicista. Esa podría ser la cara que le tocó vivir en el último año de ‘Sexo en Nueva York’, porque la cruz es claramente el cáncer que tuvo que superar en los capítulos finales. En torno a este tema, debo decir que no me gustó en absoluto como se trató el cáncer de Samantha, con muy poca credibilidad, y el hecho de ser una comedia no es excusa ya que en otras como ‘the Big C’ o ‘Mujeres Desesperadas’ lo hicieron mucho mejor.

Mi corazón estuvo dividido entre la mencionada Samantha y Miranda. A medida que avanzaba la serie, Samantha se volvía cada vez más previsible, mientras que Miranda nunca sabías por donde te iba a salir. No le gustan ni los tópicos ni las tradiciones, pero poco a poco se va convirtiendo en todo eso que ella pensaba que no le gustaba: se casa, tiene un hijo, cuida de su suegra en su propia casa… Al final la pelirroja demuestra ser todo corazón, y junto a Steve hacen una gran pareja, aunque a mi me gustaba mucho la pareja que hacía con Robert, su vecino médico.

Charlotte es la única protagonista que me queda por analizar, creo que es la más aburrida, pero también hay que tener en cuenta que lo que ella representa es esa vida aburrida que tanto le gusta, con todo calculado milimétricamente y bajo control. En este caso, el efecto que consigue es el mismo que recae sobre Miranda, pero a la inversa. Charlotte siempre ha vivido en busca del príncipe azul y con la ilusión de tener una amplia familia. Problemas de salud hacen que lo segundo sea prácticamente imposible, y lo del príncipe azul es algo relativo, ya que termina con un calvo, regordete y bajito (y con pelos en la espalda). De todos modos, Charlotte encontró con él el verdadero amor, y con sus perritos y su hija adoptada.

Cada capítulo es una lección, y no sólo de amor, ya que en ‘Sexo en Nueva York’ han tenido cabida todo tipo de temas actuales y han puesto sobre la mesa cientos de debates. Para ello han contado con otros personajes secundarios que siempre han estado presentes en la ficción de HBO, como los inolvidables amigos gays de Carrie y Charlotte respectivamente, Stanford y Anthony, entre otros.

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One comment

  1. Felicidades por la entrada. Soy otra enamorada de la serie. Empece a verla estando segura de que no me gustaría y… ya he visto cada capitulo cientos de veces.
    Besos de Lulu



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