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‘The Big C’ T1: in crescendo

diciembre 9, 2010
Mi primera impresión sobre la nueva serie de Showtime, “The Big C“, no fue completamente positiva y destaqué varios errores de guión o narración. De todas formas, todos esos fallos que vi en el capítulo piloto se fueron resolviendo a medida que avanzaba la serie, construyendo personajes y situaciones jamás vistas en televisión, y eso es algo digno de mención, ya que últimamente las ideas originales escasean en la pequeña pantalla.
Por lo tanto, reconozco que Cathy Jamison se ha convertido en el personaje revelación del 2010, y me atrevo a decir que la serie también ha conseguido ese mismo mérito. No es fácil tratar con pinceladas de humor un tema tan dramático y devastador como el cáncer, y más todavía cuando la enfermedad se encuentra en una fase que podríamos denominar terminal. Cathy decide sacar fuerzas de donde no hay, y todo lo que se ha ido guardando y callando a lo largo de su vida, lo aprovecha ahora para hacer frente a los que pueden ser sus últimos días en la tierra.
Al igual que otros personajes de series Showtime, Cathy decide esconder su secreto y no contárselo a nadie, ni familia, ni amigos; del mismo modo que Jackie (“Nurse Jackie”) hace con su adicción; “Dexter” con su lado más siniestro; o Nancy Botwin de “Weeds”, en un principio, con su perfil de traficante. En el caso de Jamison, su secreto no esconde algo éticamente incorrecto, pero ella no quiere que las últimas semanas o meses de su vida estén llenos de tristeza y lágrimas, y así se ahorra el ver a los suyos sufriendo por ella.
La esencia y la magia de “The Big C” es la capacidad que tiene cada capítulo de hacerte llorar y reír de una escena a otra, porque aunque digan que es una comedia, yo lo pongo totalmente en duda, y sino puedo mencionar alguna que otra escena que de comedia tienen más bien poco. En primer lugar voy a hablar sobre el momento en el que Cathy se sincera con su hermano, pero al ver que Sean se pone tan triste y desolado, Jamison recula y le dice que todo ha sido una broma, gran momento; el primer momento dramedia de la serie que recuerde, una mezcla de sentimientos explosiva, que consiguen que no sepas si reír o llorar.
Otras escenas dramáticas, en este caso más obvias, son, por un lado, el suicidio inesperado y sorprendente de Marlene; o en el último capítulo, la escena en la que el hijo de Cathy descubre el garaje en el que su madre estaba guardando todos los regalos, recuerdos y consejos que le entregaría una vez muerta. Momentos grandiosos de una serie que se ha ido superando a sí misma a medida que avanzaba la primera temporada.
Dejando a un lado la parte dramática de la serie, también ha tenido puntos cómicos que nos han dejado descuadrados, aunque siempre resulta mucho más complicado enumerar los momentos graciosos que hacer lo propio con los tristes, ya que estos últimos normalmente marcan más. Respecto al lado cómico de la serie, la entrada de Cyntia Nixon en el reparto ha ayudado en gran parte a que el humor continúe en “The Big C”, pero no sólo ella ha sido uno de los personajes clave en la serie de Laura Linney, porque la ironía de Andrea (la estudiante con sobrepeso); las ideas antisistema de Sean; o las malas contestaciones de Marlene también han sido espectaculares.
No puedo dedicar muchas líneas a comentar los aspectos negativos de la serie, porque no creo que merezcan gran cabida en este artículo. De todos modos, pienso que el personaje menos elaborado y más aburrido es, con diferencia, Paul Jamison (el marido de la protagonista). El personaje interpretado por Oliver Platt no termina de convencerme y frena demasiado, para mi gusto, la relación que podrían llevar a cabo el atractivo Doctor Todd Mauer y Cathy.
La gran incógnita para la próxima temporada (que hasta verano no creo que vea la luz) es la situación en la que se encontrará la protagonista indiscutible de la serie. En la última escena de la primera temporada vemos como Cathy se reencuentra con Marlene, en una especie de paraíso con piscina, pero no creo que la señora Jamison nos deje tan pronto, todavía queda mucho que contar. Aunque no sólo ella está en el punto de mira para el año que viene, la relación entre Sean y Rebecca, y el nacimiento de su bebé también darán que hablar. Lo que más he echado de menos en el episodio final ha sido la aparición de Andrea, aunque había tanto que contar que era necesario dejarse a alguien por el camino.
Espero que en los capítulos de la segunda temporada, “The Big C” se siga superando y continúe in crescendo.

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